Y si ...
También en los ojos
anida la flama,
curiosa primero,
después agitada,
tocando el espejo
de la otra mirada
que aviva las ascuas
e icinera el iris
rompiendo las aguas,
caldeando al Fénix
y abriendo sus alas...
Has vuelto, dulcemente, has vuelto
¡Menos mal!! pensé.
A tientas subí....
De cabeza me tiré.
Mientras yo nadaba ,
tu cara era un poema.
¡Camarerooooo!
Pediste la cuenta.
(Fuiste un poco brusco)
Estaba empapada.
Otro brinco más...
Llegué a tu bolsillo,
y mira :
Aquí estoy metida en tu cama.
Y mientras tu duermes
te hago cosquillas
para que despiertes.
Me miro en tus ojos.
Ya piensas en mí.
¿Y esa sonrisilla?...
Ahora ya me marcho.
Volveré mañana.
Si me necesitas...Ya sabes.
Me llamas.
Conoces mi sitio:
Si miras al cielo,
en alguna de las esquinas de la luna,
o en la cima de alguno de los rayos del sol.
(Me gusta que me regañes)
Me dejé en la mortaja...
Con los ojos escapando de las cuencas.
Pude advertir mi cuerpo levitando,
indagando en la sombra que marchaba
en mi nombre perdiendo su memoria.
Entonces un parpadeo de sangre
fluyó por los pezones inflamados,
donde solo tu lengua perfilaba
las fronteras de un mapa sin cordilleras,
ni ángulos, ni metros,
ni ecuador que lama tu raí
En el meridiano de mis continentes me detengo,
de vez en cuando, para demostrar
que tu brújula aún sabe orientar los pasos
que persigo entre el mapamundi de tu verbo
y las fronteras de mis muslos...
Y en un paralelo infinitivo;
el Amor pierde la R y solo Amo...
Que cansin@
Ha sido ponerla en una red y quitarla de blogger.
La vuelvo a poner de nuevo.
A quien esté detrás : gracias
irrigando modestas partituras de domingo.
Sin estridencias.
Sencillas.
Cómo un diálogo que fluye ante un café
entre dos almas de mirada esbelta que
equilibran el ritmo del protón .
Sólo hay raíces que se abrazan,
sólo fisión,
sólo un lobo eléctrico recorriendo las venas.
La inconstante molécula del beso.
La marea.
El nervio en las ramas.
La primavera.
Cuándo se apaguen mis letras
y se encienda mi silencio.
Cuándo lloren las tormentas
y me caiga del trapecio.
Despídeme de las rosas...
Cuándo huérfanos se queden
mis poemas y mis versos
y aparezcan nuevos soles
y amanezcan nuevos tiempos.
Despídeme de las rosas...
De las rosas que crecieron
en el jardín de tus besos,
que regué cada mañana,
que aboné con mis deseos.
Despídeme de las rosas
que me regalaste un día.
Que se vuelvan mariposas
que anuncien mi despedida.
Cuándo las lágrimas cesen...
Despídeme de las rosas.
Llega un roce, una caricia
y el mundo se expande
Un guiño, una sonrisa
y todo arde.
Un caudal de átomos,
un neón de besos,
la mano que tiembla,
la humedad del sexo,
el candor de un soplo,
su humilde quejido,
el contacto suave
de mi yo contigo.
Ese gerifalte
vigilando el nido.
Tendida en el corazón
la sombra de tu presencia,
que no es huella ni es esencia,
que se escapa a la razón,
que me aborda el cuerpo entero
y me anula la conciencia
cuando nazco, vivo y muero
en esa, tu otra dimensión,
dónde pronuncio un "te quiero"
y mi alma se confiesa.
¿Como pedirle a los ojos
que borren esta pasión
al tenerte así, tan cerca?
¿Como contener la pluma
y la tinta donde mojo
estas letras sin sentido?
¿Que enajenación es esta
cuando te siento conmigo
y soy más libre que nunca
sabiendo que soy tu presa?
Que cansin@ no ?...
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Etc...etc...etc...
para arrullar la pena, para reír por dentro)
Llegas como el suave trino del gorrión en la
mañana, inmaculada cual paloma, con el brillo
de la manzana aún no mordida.
Y me dejas de tu pecho la llegada,
y me dejas con un beso tu partida.
Pero se que volverás como aquel día
envuelto en un abrazo de cariño.
Y se que tu caricia es dulce almíbar
y se que tu regreso siempre es tibio.
Que tenerte a mi lado es un alivio,
que tomarte de la mano es un regalo.
Que no me falte nunca tu mirada
aquella que una vez tuve tan cerca,
aquella que de lejos aún me mira...
Vuelcos...
Me cansa.
La palabrería me cansa.
Ya no quiero alcanzar, no puedo , no me da la gana seguir subiendo escaleras. Ya no quiero seguir. Se ha partido mi pequeña maleta.
Me mudo.
Es que se me han roto las medias y he gastado el pintalabios de tanto besar la pared.
Y ese corcel , y el niño con la campanilla voladora, cantando versos sin tiempo con sabor a "la vida pasa" quédate , muñeca de porcelana , quédate que quien sabe si mañana...
La palabrería me cansa.
Que me sueltes la coleta y el tirante del sujetador.
¿Te gustan mis...?
Me mudo.
La vela, la persiana y la espita, que si co...! la del butano y la vida, que se quede la casa intacta y limpia , que yo ya tengo una, la llevo puesta..
Le dejé todo.
(Bueno... menos un esqueje que aún lucha por brotar)
Trátelo bien.
Riéguelo de vez en cuando si se cruza por su mente alguna de mis notas disonantes, o se topa con la rama despistada de un árbol, o incluso si una ola le rompe por sorpresa , ahora que es el tiempo.
Es recomendable que lo haga con algo de cariño por eso de que el pensamiento es una energía,(dicen) que vuela hacia lo pensado, así como el espejo devuelve la imagen y a uno le da por pararse, y mira, y mira y ¡oh! se ve.
Yo me quiero ver limpia y guapa, con el corazón reluciente , las manos llenas de caricias y un cuaderno en blanco para vestirlo de recuerdos. Usted sólo tiene que sonreír cuando mi sombra deambule por alguno de sus espacios, para que ella vuelva, para que me encuentre, aquí, dónde aún fértil, se yergue mi jardín.
Hoy se escapó su nombre por debajo de la puerta, salió sin apenas dejarme darle un beso en la frente y un "ten cuidado", y un "cuídate". Salió corriendo con el niño a cuestas con el que a veces jugaba al escondite. Pero aún se queda el eco de su voz perfumando toda mi piel y mi morada, el hombre, el hombre de su nombre abarcando mis labios, pronunciando otro beso que aún retumba de vuelta de un sueño que retuve , que apreté entre los muslos para que no marchara y regrese de nuevo, como un boomerang raudo trayéndome sus flores.
Pensarte con paciencia, impacientemente, pensarte sin pausa, sin prisa, sin retraso, en cada gota que surte mi mar calmo.
Pensarte sin remedio ni medida , en los ojos abiertos a la palabra cauta, en las manos que rozan las montañas, sus perfiles voluptuosos inventando cascadas... En la boca que rasga la tela mas oculta de mi cuerpo infinito.
Pensarte desde la eclíptica mirada de tu verbo, tentando los espacios, invirtiendo los tiempos, acoplando mis manos a tus ojos de cíclope.
Pensarte en mis cimas con tu rostro adormecido en la puerta de los labios a tu deseo, a tu apetito, a la miel de un enjambre disperso en la cumbre.
Pensarte...
Huele todo a hierba mojada, a caligrafía de niño, a salmo impreciso.
Pensarte en los pasos que crean el camino, en la piel que se redime, en los tiernos matices de un ave migratoria, con las lunas alertas, con los cielos ardientes.
Pensarte en los límites y en las fronteras, sin permiso, sin guitarras que acompasen los sentidos. Pensarte, amor, en los torrentes, correr sobre las aguas para pensarte.
Correr.
Hoy amaneció.
La carne ruge y los pulmones del día solo respiran si te pienso.
Porque pensarte es el arte donde todo se crea...