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domingo

Querer (te)


Temo quererte...
pensar que te quiero...
Desear quererte...saberlo
Urgir quererte,
olvidar quererte...creerlo,
buscar en el baúl 
del querer profundo
 y no encontrar un verso 
que diga : te quiero,
sabiendo que quererte no es poesía.
Que es quererte sin letras 
ni palabras 
ni rima , ni soneto
ni estrofa que me ate a tu velero.
Quererte a solas.
A solas querer quererte.
Con los ojos cerrados.
Como se quiere aquello 
que ha de morir contigo.









sábado

Trueque


Lo nuestro no tiene nada que ver con los parásitos
Lo nuestro es una retroalimentación en toda regla
Cada centímetro es un generador 
de milímetros de pasos.

Un año luz...
Tu me sostienes.
Yo te nutro.





viernes

miércoles

Lineal




Delineo un mapa 
con las palabras que nunca dije,
y son todas ovejas de un redil sin pastor,
y son todas pavesas de unas ascuas sin fuego,
cigarras en la espiga de una era sin trigo,

más aun en el rotring que transporta los dedos,
en esas cimas bajas que se palpan electros,
aparece una forma de cordillera hueca
que se funde en un grito y se expande en un eco,

una cartografía de infinito silencio
dónde se pinta un mapa de palabras no dichas,
y son todas un coro sin tenor ni soprano,
y son todas un alma sin un cuerpo ni espacio,
cigarras en la espiga de una era sin trigo.


Del altar que se caiga el cáliz a tu boca,
de tu boca que caiga el vino hacia la mía...

(irreverente)


sábado

No existe...



Llaga la constante que late en la piel;
animal  difuso que borro cada día.

No existe doblez en el espejo,
somos ella y yo la misma súplica.
En el demiurgo de una mirada
lo perdono todo,
te perdono, vida, obligarme a vivir ,
a vivir, te perdono,
cómo acato el emblema 
de tu canto difuso
en el acto del verbo
que me ata a la aurora,
te diré que al abrirme
no me mató la insignia 
de tu loco designio,
ni tu grito en mi vientre
No...

Nada de tu nombre me mató
ni me mata.
Te fuiste cómo se va la lavanda,
en un pequeño cáliz
donde amarga la negra
y me canta bajito
que la luna no brilla...
Y yo se que es mentira
porqué me inunda toda
y me llena de luz.

Desidia...






Crónicas de un bufón . Cuento II

Gallinita ciega
que se te ha perdido
¡Una aguja y un dedal!
Date media vuelta
y la encontrarás.





Dejó de contar los empujones a la novena vuelta, sexta caída , pómulo derecho.
Las risas de los cortesanos eran proporcionales a las ridículas posturas que adoptaba el cuerpo en cada uno de sus desequilibrios.
Los jugadores se mofaban de un cansancio que disfrazaban de torpeza. Pasaba de mano en mano
como si de un muñeco de trapo se tratara.
Insignificante títere sin corazón...
En alguna ocasión intentó de forma vana paliar el golpe agarrándose a cualquier cuerpo invisible con el que chocaba bruscamente.
El efecto no era el esperado y volvía a caer al suelo entre jocosas muestras de aceptación ante sus tropiezos y desventuradas contorsiones.
Su mayor esfuerzo consistía en no soltar ni una lágrima tras la  venda.
Ni una interjección que denotara lo nimia que sentía su existencia.

Al liberarse de su impuesta ceguera vio a la mujer de ojos amarillos.
Estaba jugando a las damas y en un suspiro se cruzaron sus miradas.
-¿Como te llamas?-Le preguntó
-No tengo nombre- Contestó 
(Aún exhausto tras su actuación como juguete)
-Todos tenemos nombre- afirmó ella
-Yo,NO- reafirmó el.

En ese preciso instante el rey entró en la cámara,

por la expresión de su rostro dedujo que la tarde de cetrería no había sido satisfactoria.
-¡Bufón! ¡Anímame! o comenzaré a cazar lacayos
y por supuesto... Tu serás el culpable.
La mujer se levantó suavemente y al pasar junto a él
le susurró:
¿Ves?  No vuelvas a desear la muerte.
Debes de existir.
A partir de ahora te llamas :
Salvador...








domingo

Crónicas de un bufón. Cuento I




Será cuando los alces renuncien a sus astas.

Dijo el Mago

Y aceptando la pluma se la colocó cual demiurgo volador.
Ante la levedad y ligereza de las risas de los espectadores volvió a liberarse de la rueda de la  reencarnación.
A visitar valles y colinas y traspasar la boca de la cascada donde amanece erguido el árbol desnudo y solitario llamado:
"Hogar". Frontera de su reino.

Su garganta adoptó un grito extraño, apología de pixels y arcanos pasados donde aún 

el tiempo carecía de tiempo.
¡Hiahou! resurgió de su garganta.
Primera piedra entrecortada por el golpe de una mano intermitente en la boca abierta.
La cabeza, de sur a norte, delegando el cuello hacía el cielo donde la gran pradera declinó 
hasta su tronco, que comenzó a moverse en círculos y vaivenes descendentes , levitando las ingles y las rodillas, alisando el viento con los dedos.
Visionó al lobo , al bisonte y a la serpiente de ojos rojos y cómo un soldado perro, orinó en el suelo ante la  sorpresa de los blancos.
Danzó con el sol en mitad del salón real de los espejos arrancando las losetas, escarbando en la tierra , descubriendo raíces.
Paseó la codicia de todos aquellos corazones inmóviles de "inlatentes" amargos
y desenfundando el arco lanzó una flecha de luz hacía la corona.

Prefiriendo morir a rendirse.

Pudo ser un error fatal.

Pero lo último que dejó escrito el Mago con su pluma de tinta incandescente en relación a este episodio fue:

...Te quiero, pero no tiene sentido

Dijo el rey ...