domingo

 


Hay días que llevan a cuestas un misterio, días que caminan lentos y desnudos, desnudos y tristes, tristes y cabizbajos, apegados al sótano de lo inconcluso, de lo que dejó de sostenernos, de lo que no termina de atravesar el muro del corazón y se mantiene así, ceñido a las arterias , viendo correr las lágrimas entre sus intersticios.                  

En el fondo del retrato y a deshoras , la lluvia trae tu voz y me taladra, entonces de los hombros de esos días se esparce una acuarela de graves y agudos recordatorios dónde reposo la cabeza , sólo para acompasar el tañido de mis latidos con el de las gotas que ahogan cualquier íntimo deseo, sólo.

Posiblemente hoy sea un día de esos; de esos que portan un arcano a hurtadillas y me asalta allí dónde se agrieta la roca, allí dónde me guiña la herida, en ese cementerio vivo, más vivo que la vida misma cuándo te ocupa entera, te moja entera, te fragmenta entera, y en cada uno de sus pedazos te devuelve el reflejo de unos ojos que aún son borrasca .


Domingo sin paraguas...




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