La bestia se desviste...
me profana los ojos
me muerde los pezones
me muerde los pezones
que son inversas llaves
a cualquier cerradura
capaz de abrir los cirros
que duermen en la orilla.
Hay un lejano eco
en esa caracola
que se adhiere a mi oído
cantándome su soledad
tan llena de murmullos
ajenos a su sombra.
Me obro indefinidamente
abierta a los caprichos
de su alborotado clamor .
Paraíso de cobre
Paraíso de cobre
que me cubre de estaño
cuándo reparo absorta
en su mano infinita.
Ahora viajo sin pasos,
sin calor de equipaje.
Mis pies son los molinos
que ruedan sobre el cosmos
adherido en el pecho.
A lo lejos ...
A lo lejos ...
una gaviota pinta los labios de un jilguero.
(fragmento : Tabla Periódica )
(fragmento : Tabla Periódica )


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