sábado

De la pluma...



Te duele cuando te toco
porque me duele tocarte,
tan de placer cuando agoto
el placer donde encontrarte.

Mi dedo corazón recorre tus vértebras 
dejando un cosquilleo de huellas incontables,
y los labios siguen las huellas de ese dedo 
regando de saliva ese camino nuevo,
ese camino vivo que abona cada espasmo,
 dejando germinar gemidos de los árboles.

Acostumbrada ya a tu olor y a mi oficio, 
mi dedo corazón se hunde entre tus labios
y te pido perdón, y me dices que no,
que no somos ángeles,
y vestidos ya de humanidad y de piel y de sangre
mi pluma corazón te tatúa de amor.

Y te duele...


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