Te duele cuando te toco
porque me duele tocarte,
tan de placer cuando agoto
el placer donde encontrarte.
Mi dedo corazón recorre tus vértebras
dejando un cosquilleo de huellas incontables,
y los labios siguen las huellas de ese dedo
regando de saliva ese camino nuevo,
ese camino vivo que abona cada espasmo,
dejando germinar gemidos de los árboles.
Acostumbrada ya a tu olor y a mi oficio,
mi dedo corazón se hunde entre tus labios
y te pido perdón, y me dices que no,
que no somos ángeles,
y vestidos ya de humanidad y de piel y de sangre
mi pluma corazón te tatúa de amor.
Y te duele...


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