lunes

 



Me adormezco bajo el aleteo del ventilador,

este, mi templo sudado, se deja caer vencido.

Somnolientas, las sombras se agitan con las luces

y apagan con sus risas mi trémulo silencio.

La carne se agiganta, impalpable y sumisa.


¿Con que destreza asume 

las huellas del hastío?




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