Abrí la cremallera.
Desabroché el botón.
Me escondí en el zapato.
Registré tu cajón.
Cómo la vez primera en que pensaste
que no estabas cuerdo.
Fue en la cafetería...
Ahora lo recuerdo.
Me mirabas fijamente.
Y yo allí sentada en el filo del vaso.
¡Me cago en la mar!.
¡Te gusta el café caliente!
Tuve que saltar.
Caí al cenicero...
¡Menudo marrón!
Había un cigarro,
por poco me quemo.
Me salí a la mesa.
Tu ya alucinabas.
Yo no te veía...
Estaba emborrizada,
llena de ceniza.
Tu garganta seca.
Un vaso de agua...
¡Menos mal!! pensé.
A tientas subí....
De cabeza me tiré.
Mientras yo nadaba ,
tu cara era un poema.
¡Camarerooooo!
Pediste la cuenta.
(Fuiste un poco brusco)
Estaba empapada.
Otro brinco más...
Llegué a tu bolsillo,
y mira :
Aquí estoy metida en tu cama.
Y mientras tu duermes
te hago cosquillas
para que despiertes.
Me miro en tus ojos.
Ya piensas en mí.
¿Y esa sonrisilla?...
Ahora ya me marcho.
Volveré mañana.
Si me necesitas...Ya sabes.
Me llamas.
Conoces mi sitio:
Si miras al cielo,
en alguna de las esquinas de la luna,
o en la cima de alguno de los rayos del sol.
(Me gusta que me regañes)

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