jueves

Rescatada (otra vez)

 



Me dejé en la mortaja...

Con los ojos escapando de las cuencas.

Pude advertir mi cuerpo levitando,

indagando en la sombra que marchaba

en mi nombre perdiendo su memoria.


Entonces un parpadeo de sangre

fluyó por los pezones inflamados,

donde solo tu lengua perfilaba

las fronteras de un mapa sin cordilleras,

ni ángulos, ni metros,

ni ecuador que lama tu raí


En el meridiano de mis continentes me detengo,

 de vez en cuando, para demostrar

que tu brújula aún sabe orientar los pasos

que persigo entre el mapamundi de tu verbo

y las fronteras de mis muslos...


Y en un paralelo infinitivo;

el Amor pierde la R y solo Amo...




Que cansin@



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