Voy ligera como el viento y como el junco.
Ambas caras de una misma moneda.
Uno libre , al auspicio de los brazos del tiempo,
el otro quedo, aferrado a la tierra ,
pero ágil en el movimiento de su danza.
No cargo con responsabilidades profanas
camino deshojando olvidos y desnudando
recuerdos, haciendo la maleta de la memoria que
un día yacerá conmigo en el lugar de dónde partí.
Será el mar mas prosaico y dúctil ,
más fútil en la maleza de sus olas.
Revertiré a la gota que engendró el océano
del que desciendo.
Y así me acomodo entre la pausa y la vivacidad
de lo que soy.
Desplegando mis costillas para que vuelen mis
alas.


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