miércoles

sostén




Y mientras todo se desvanece 
como la hojarasca,
siento como mis dedos 
emigran hacia la puesta de sol 
en tus muslos,
esparciendo diminutas 
secuencias de rocío.

Tal vez todo a mis pies esté dormido 
como un niño que ni de lejos sabe de castillos,
tan solo los sueña entre paréntesis.
Puede que caigan los cimientos 
de mi templo de aire
y se coman los buitres las lunas ya pasadas.

De nada sirve que se expandan las ruinas
o amanezcan de cruces algunas de mis calles,
escamas de pizarra sobre peces de barro.
No me amedrantan las lluvias 
que quieren azotarme.

Soy yo la que sostiene los tejados...



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