Un día se que fui penumbra.
Lo sé cuando me toca alguna realidad con su infierno, de esas que no tienen matices y me acuestan en lo plano.
Me muevo dentro de a mi alrededor y esnifo cada lágrima que es pisada,
me resquebrajo de impotencia y evitarme no es mas que un conjuro reguero entre dos columnas:
una blanca y otra negra,
un camino que a veces está lleno de cruces cuadradas donde reposar el llanto de lo abandonado.
Hoy todo es una elipse de preguntas sin respuestas, un tiempo de gracia, un mercader en el estrado que a golpe de martillo condena al mundo a mil y un años de rojo diluvio.
Y la palabra tenida se excluye sobre un río que mana de los féretros.
Cómo Neptuno mantengo mi tridente,
me aferro a la brújula que rige la cuadratura del universo.
Y cómo un compás dirijo mi norte.
Y cómo un compás dirijo mi norte.


1 comentario:
Bella poesia.
Buen fin de semana.
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