jueves

Puedo clavarme un puñal y no dolerme,
ni sangrar, ni advertirme de muerte.
Cómo muchos se levantan desangrados
y no tienen puñal ni cuerpo donde dolerse.
Por tanto la queja ya no sirve.
Sirve tan solo la mano que apuñala..








1 comentario:

  1. que fuerte amiga poeta
    pero se entiende que a veces
    el dolor es para dolernos toda...
    y después renacer...

    te dejo un abrazo!

    ResponderEliminar

Me cuentas, te cuento...